Dejad crecer vuestra pasión por Mallorca...

Por la salida del sol en la suave pero recortada costa de levante y por su ocaso desde los imponentes acantilados de poniente... Por el aroma marino característico de las islas interiores del Mediterráneo, con sus aguas cristalinas y playas de fina arena blanca ...

Saboread una cocina auténtica, hecha con materias primas de alta calidad, unos bellos pueblos de interior, con sus casas de piedra dispuestas armónicamente. Sumergíos en lugares en los que el tiempo parece detenerse para ser acariciado y experimentado en toda su profundidad. Donde podréis escuchar el rumor de la brisa...
o simplemente el silencio.

Y no os limitéis a venir a Mallorca en verano. Disfrutad del paisaje mallorquín en febrero, con los verdes campos bajo los almendros en flor.
En abril, con la llegada de la primavera, o en otoño, cuando la naturaleza se viste con la policromía de amarillos, rojos y ocres.

Disfrutad paseando en bicicleta por sus tranquilos caminos rurales, entre el aroma de los naranjos. O navegando por el inmenso azul en un velero o un laúd. O buceando en las reservas de la biosfera, como la del archipiélago de Cabrera. ¡Mallorca es mucho más que sol y playa!